Somos un país carente de preocupación social, elevamos nuestra banderas de lucha con el cliché barato y sobre usado de justicia social, la misma que se desgasta con el correr del tiempo, las elecciones y las voces de nuestros parlamentarios y gobernantes.
Ahogando con el correr de los días a muchos compatriotas que, no conformes con las informaciones que se difunden sobre los resultados económicos, del que tanto se enorgullecen nuestras autoridades, nos vamos quedando con la sensación de exclusión y el sentimiento de postergación que, otrora terminaron por hacer caer un gobierno y dar paso a una historia negra que aun no podemos erradicar de nuestras mentes.
Como explicar y hacer entender a ese mas 30% de los ciudadanos que conviven con poco mas del sueldo mínimo, a los pensionados e indigentes, lo conveniente y lo fabuloso de estos resultados. ¿Acaso parte de esas enormes sumas y dividendos les llega a ellos?
La delincuencia aumenta en forma significativa, en parte… resultante de este modelo económico excluyente y privativo, que beneficia tan solo a unos pocos.
La promesa del chorreo es solo un mito, uno mas… de los muchos que se generan tras cada elección, la desigualdad sin embargo, es una realidad, que día a día aumenta, y que se contrapone a esta suerte de nación modelo latino americana.
Curioso es ver tanta rentabilidad, tanta cifra macro positiva, conviviendo a diario con tanta carencia y pobreza. Ver pequeños trabajando desde muy niños, tratando de aportar a un alicaído presupuesto que la mayoría de las veces les da para no mas que unos pocos panes y te. ¿Que sentirán ellos? ¿Cuales serán sus sueños? ¿Sus expectativas? ¿Que pensaran?
No distinta es la suerte de obreros y obreras de nuestro país, que tras largas jornadas de trabajo, muchas veces en condiciones infra humanas, se contentan con salarios ínfimos y con el temor latente del despido, si llegasen a evidenciar esta condición tan abusiva y retórica de muchos seudos empresarios. ¿Como se puede vivir así? me pregunto, ¿Qué pensaran?
La desigualdad social es un caldo de cultivo peligroso, es un mal que se debe subsanar a la brevedad, igual la demagogia… un recurso habitual, con que la mayoría de los políticos juega para captar la atención, y el voto de los más postergados y ajenos a este relativo chile.
Un chile que tras cada gobierno, siembra distancias entre la riqueza y la pobreza, polarizando a la ciudadanía y cosechando un sentimiento de odio entre empresarios y trabajadores, amparado en leyes laborales que mas que proteger al funcionario lo veja limitándolo y restringiéndolo… a la hora de exigir un derecho fundamental, simple y valido, como es garantizar mejores condiciones laborales y acordes a un sistema como el que se pretende mostrar al exterior.
Vivimos en un Chile escenografico y desigual, privilegiador de grandes empresarios y cuna de políticos oportunistas e inmorales.



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